Juan Ramón de la Fuente: Derechos ciudadanos

Juan Ramón de la Fuente

En los últimos años he impulsado, con plena convicción y desde diversos espacios de la sociedad civil, algunas causas que me han parecido relevantes. Destacan tres por ser, a su vez, derechos ciudadanos:

I. Las candidaturas independientes, siempre y cuando realmente lo sean. Los partidos políticos tenían hasta hace muy poco tiempo el monopolio para decidir quién sería candidato a un puesto de elección popular. La última reforma política por fin abrió posibilidad a los ciudadanos de registrarse sin pasar por el embudo partidista. Ante el éxito de algunos de ellos en las pasadas elecciones (Nuevo León, Jalisco y Sinaloa), la reacción no se hizo esperar. En más de media docena de entidades federativas se cocinan al vapor leyes y reglamentos para dificultar al máximo dichas candidaturas. Si tales mecanismos proceden, estaremos ante un grave retroceso.

II. Descriminalizar el consumo de marihuana es otra asignatura que encuentro pendiente. Creo que dicha medida puede ayudarnos a enfrentar con mayor eficacia el problema, con menos costos económicos y sociales. Mantener el esquema punitivo que ha prevalecido con tan malos resultados, no tiene mucho sustento. Se pensó, con una lógica equivocada, que si se perseguía la producción y la oferta, en consecuencia se encarecería el producto y bajaría el consumo. Pero los mercados de las drogas son otra cosa. Hoy hay más marihuana que nunca antes en la historia y su precio es cada vez más accesible. ¿Qué caso tiene perseguir a los consumidores (el eslabón más débil de la cadena) y tratarlos como si fuesen delincuentes? Las cifras disponibles son contundentes: de todos los presos federales que hay en el país, 60% lo está por delitos contra la salud. De estos, 38.5% está encarcelado por posesión simple. En más de la mitad de los casos, lo que traían era marihuana. El límite permitido en México es de 5 gramos; el límite convencionalmente aceptado a nivel internacional es de una onza (28 gramos).

III. Morir con dignidad es otro reclamo social que gana terreno en los tiempos actuales. Los médicos se equivocan cuando no dejan que la gente se muera de su propia muerte y se empeñan en prolongar esa falsa forma de vida, que se ha vuelto la especialidad de algunos colegas, acaso vinculados al negocio de los hospitales. Encarnizamiento terapéutico, le llaman algunos. Debería prohibirse.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/juan-ramon-de-la-fuente/nacion/2015/10/5/derechos-ciudadanos