José Francisco Ruiz Massieu, Dr. Mario Melgar Adalid

En México los muertos militan. Lo hacen porque los líderes mexicanos de la insurgencia, la reforma, la revolución, así como algunos de nuestro tiempo ya no están aquí, en donde hace falta tanto por hacer. La lucha por un México más justo, más dueño de su presente y su destino persiste, en tanto los ideales por los que lucharon y murieron no lograron alcanzarse. José Francisco Ruiz Massieu milita por lo que merece una reflexión en tanto dejó huella en su paso por el mundo mexicano.

José Fracisco Ruiz MassieuSu legado ayuda a recuperar el valor de la autocrítica, la única vía para enfrentar al pernicioso rito, tan socorrido por nuestra praxis política: la mala costumbre de no saber distinguir, de no poder hacer el balance, entre el mito y el dogma,. La imposibilidad de no poder ubicar a estos dos impostores en el lugar que les corresponde. En el mismo Partido Revolucionario Institucional que hoy le rendirá homenaje, denunció desde entonces — hace ya más de veinte años— la lista de promesas incumplidas de la Revolución.

Los caudillos que encabezaron el movimiento revolucionario, algunos cuyas vidas se ofrecieron a las ideas que los guiaban, no lograron alcanzar todas las libertades y derechos, la justicia pronta y expedita, la educación anhelada que merece el pueblo, la justa distribución de la riqueza, el abatimiento de las desigualdades, la lucha contra la corrupción, las mentiras y el engaño, las oportunidades perdidas de salud y empleo.

José Francisco sabía que los instrumentos para reencontrar las prioridades abandonadas eran la política y el derecho. A estas dos ciencias dedicó sus afanes con singular destreza, emoción y entusiasmo republicano.

De estar entre nosotros, José Francisco seguiría siendo el priista que nunca dejó de serlo. Plantearía eso si, nuevas ideas y propuestas para acercar al partido de la revolución al pueblo y al pueblo ofrecerle el nuevo partido que merece tener. Me imagino que trazaría un nuevo modelo de partido para recuperar el equilibrio perdido. Lo haría para reconquistar la confianza ciudadana, alguna vez fue sello de su institucionalidad, su atmósfera imprescindible. Un cambio de modelo que algo cambia a fin de que todo lo que ya no sirve cambie.

A más de veinte años de distancia muchas cosas han ocurrido en nuestro país. No obstante, las ideas que entonces expuso conservan su vigencia. Su actualidad es sorprendente, y resultaron premonitorias. Muchas de las reflexiones contenidas en su obra escrita, siguen vivas como si se hubieran producido hoy mismo. Algunas de las interrogantes no han encontrado respuesta lo que demuestra su validez – su valor cíclico – en el tiempo y espacio, las dos dimensiones que rigen la política.

Con la claridad de su obra escrita y su obra política, José Francisco Ruiz Massieu dejó un legado que refrenda su pasión por la política y la academia. En este sentido, el ejercicio que el ex-secretario general del PRI desarrolló de conjugar la acción y el quehacer político con el estudio, análisis y reflexión de la ideología, la simbiosis de la praxis y la teoría, deja una enseñanza y ejemplo digno de emulación por las nuevas generaciones, no sólo de priistas sino de mexicanos interesados en el país.

No se trata, como el mismo José Francisco lo confesó en la presentación de una de sus obras (Ideas a Tiempo), del “sugerente tema de la relación entre el intelectual y el hombre del poder, ni tampoco de la no menos sugerente cuestión del gobierno de la inteligencia”, sino de reconocer, de manera directa, sencilla, sin aspavientos, que la función del pensamiento no puede estar vedada el hombre de la acción gubernativa, que la política debe ser algo más que la lucha por el poder o el dinero. Que es precisamente el pensamiento en acción el que determina el alto valor de la política. La verdadera política es ajena a las corruptelas que la han desvirtuado.

Con la eficiencia que caracterizó su obra escrita y su obra política, José Francisco Ruiz Massieu dejó, entre muchos otros, una huella a seguir por la política y la academia mexicanas. En este sentido, el ejercicio siempre desarrolló de conjugar la acción y el quehacer político con el estudio, análisis y reflexión de la ideología, la simbiosis de la praxis y la teoría, deja una enseñanza y ejemplo digno de emulación por las nuevas generaciones. Rescatamos de sus aportaciones que el pensamiento en acción es el que determina el alto valor de la política.

En uno de sus libros que tuve el privilegio de prologar escribí algo que ahora refrendo: “Varios libros publicados por José Francisco Ruiz Massieu llevan dedicatorias a sus hijas Claudia y Daniela. Seguramente Pepe estaría plenamente satisfecho de saber que su legado encontró tierra fértil en Claudia Ruiz Massieu. Ella heredó la vocación por el servicio político, por la actividad pública como sello de su vida y Daniela, la profesora universitaria el interés y la vocación por la difusión y enseñanza del conocimiento académico”.

@DrMarioMelgarA Investigador nacional SNI
Dr. Mario Melgar Adalid